viernes, 18 de noviembre de 2011

Ensayo: El hombre y el Medio que lo "construye"

El ser humano se encuentra en un medio o sistema en el cual la familia, los amigos, la música, la educación, la religión y los medios de comunicación mediante la publicidad, etc., están ejerciendo una constante influencia sobre el resultado del hombre como cuerpo social. De este modo, sus parámetros de comportamiento, su estilo de vida y otros aspectos inherentes de sí, serán condicionados o, de alguna manera, “programados” por este sistema regulador que intenta estipular un supuesto “ideal de persona”. El fin de la presente obra es identificar cómo esos aspectos logran repercutir en el ser humano, señalando igualmente la capacidad del mismo para, en uso de su criterio propio, rechazar de dicha oferta aquello que no considere constructivo. Cabe, en este punto, añadir un factor a la lista de órganos influyentes del medio: la moda, la cual entendida también como un movimiento de masas, se convierte en otro motor que incita a la gente a formar parte del canon que establece la vanguardia en la sociedad. Una sociedad envuelta en un afán por encajar, cuyo objetivo principal pareciera ser la aprobación de lo externo. Esa aprobación de lo externo se basa en esquemas impartidos por la sociedad de consumo. Ser consumistas es la finalidad cabal del capitalismo, un sistema que se traduce en una superioridad de los unos sobre los otros que estriba en el principio de “el que más tenga”. Esa cultura del materialismo trae consigo una pretensión extra, que es la de diseñar patrones: patrones de comportamiento, pensamiento y hasta patrones de vida. En este orden de ideas, el medio pretende crear una necesidad en el ser humano por “ser alguien”, ese alguien que ocupa una importante posición dentro de toda esta organización. La sociedad le satisface ese deseo al hombre, le brinda “oportunidades”: capacidades adquisitivas, metodologías de endeudamiento y lugares altos dentro de la pirámide social. El hombre “triunfador” ha cumplido sus sueños… ¿los suyos o los del medio que lo influye? Nótese que nos terminamos convirtiendo en unos conejillos de indias. Peones en un juego de ajedrez donde el rey es el dinero y nosotros sus vasallos fieles que se desgatan una vida entera por conseguirlo y todo porque ese es el modelo a seguir que nos impuso la cultura y al cual nosotros no fuimos capaces de sobrevivir. Termina entonces volviéndose muy peligrosa esa condición social de tener que ser alguien, que a nosotros propiamente se nos presenta como una necesidad de identidad. De pronto aparece eso a lo que llamamos moda y nos convertimos en presa fácil del juego donde la única regla es: “Debes ser quien los demás te digan que seas”. Logrando que el medio nos controle haciendo de nosotros lo que más le convenga. Los factores y estilos de vida adoptados por las personas, se originan en gran medida por las relaciones con quienes interactuamos a diario: la familia y los amigos. Tanto en la familia como en los amigos, el hombre con frecuencia ha encontrado diversos aspectos suficientemente influyentes sustentados en el hecho de ver en ellos un ejemplo de vida. Se percibe a la familia como el núcleo del que se proviene y en el cual se siembran los principios y valores como el ideal a seguir cuando a estilo de vida y comportamiento se refiere.
Por otro lado, la misma situación se presenta con los amigos. Estando en una constante interacción con ellos es mucho lo que se puede aprender de un modo incluso inconsciente, por ejemplo, las expresiones populares o jergas del entorno suelen contagiarse cuando se permanece mucho tiempo en convergencia con ellas. Es por ello que la familia y los amigos se convierten entonces en la primera instancia capaz de configurarnos como entes sociales. Somos en gran medida el fruto de lo que son nuestros amigos, de alguna manera ellos nos representan en tanto a que tenemos cosas en común y del mismo modo es nuestra familia, en ella se sientan nuestras bases, es a lo que popularmente se le llama crianza. Sin embargo, debe quedar claro que nosotros tenemos la potestad de aceptar o no esos principios que nos inculcan desde el hogar, aunque es de gran validez señalar la importancia que tiene una buena crianza en condiciones donde estemos bajo una fuerte influencia, ya que es ahí donde se pone a prueba el rigor de lo que hemos aprendido con respecto a la transformación que el medio quiera implantar. Como dice la Biblia: ¨Enseña a tu hijo el camino y cuando sea grande no se apartará de él¨. Y precisamente se trata de aprovechar el espacio propicio con la familia para la implementación de valores y principios impermeables a aquellas cosas que pretendan ir en contra de la moral y las buenas costumbres del individuo. Sin embargo siendo este el ideal pretendido, vemos cómo la formación en la familia a grandes rasgos se ha ido dejando en manos de terceros que hacen de ello un negocio. Eso de las guarderías (espacio donde concurren los niños bajo el consentimiento de sus padres para que empiece a interactuar con otros individuos desde temprana edad), se convierte en un hecho contraproducente que genera en el infante una serie de vacíos emocionales capaces de convertirlo en un ser con un grado de susceptibilidad y vulneración peligroso, pues al no poseerse sólidas bases, la exposición a un medio que quiere forjar en nosotros un modelo esquemático quizás no muy  bueno va a ser mucho mayor. La idea en sí, no es descalificar el servicio prestado por las guarderías, pero sí hacer un llamado de atención a los padres para que el tiempo compartido con sus hijos sea el necesario y de calidad, propiciando que esa relación que fortalece los principios sea muy bien aprovechada. Varios psicólogos coinciden en que un gran porcentaje de jóvenes en este momento están experimentando problemas de soledad, ya que los padres por cumplir horarios extenuantes en sus labores los dejan largas horas a merced de toda esta influencia que llega en abundancia por los medios masivos de comunicación, a los cuales expuestos a ser influidos nos encontramos fuertemente cuando el enriquecimiento de valores y principios propios de la crianza con la familia y los amigos han tenido fallas. Por ello es fundamental que en todo el proceso de crecimiento y enriquecimiento con los seres que nos rodean sea óptimo, pues este permitirá una exoneración de todo aquello que pretenda incidir de forma negativa en la persona.
La publicidad y la música son aspectos que influyen en el individuo cuasi inconscientemente. Estas dos, a lo largo de los años, se han encargado, por así decirlo, de jugar con la psicología del ser humano. Por un lado, la publicidad ha sido aquella disciplina encargada de estudiar la psique del hombre para descubrir la forma más certera de ¨llegarle y meterle en la cabeza¨ todo cuanto pretenda, aprovechándose de aquellos puntos débiles que en las personas se encuentre como por ejemplo un bajo autoestima, del cual se aferran para influenciarlas y venderles la idea de que sólo si se es parte de aquello que ellos ofrecen, los problemas, las adversidades y los vericuetos se irán para siempre.  No hacen más que llenar a la gente de ilusiones jugando con sus emociones y sentimientos para que el aferro hacia ellos sea lo suficientemente fuerte y su mensaje tenga suficiente acogida, suficiente impacto. ¿Cómo lo hacen?... Pues bien, como lo decía anteriormente juegan con las emociones y los sentimientos de las personas que padecen un bajo autoestima, los cuales, en su afán de poder superar tal situación, deciden hacer todo aquello que una entidad publicitaria les diga, depositando en ella sus ¨utópicas ilusiones¨ con el único fin de poder sentirse plenos, conquistando una ¨identidad¨ ,que según dicen estas fraudulentas compañías, son el prototipo de persona acogida en cualquier lugar, son el paradigma exclusivo de individuo al cual acceder es muy fácil si tan solo se siguen aquellos parámetros estipulados y comunicados por estas compañías. No es más que eso, manipulación y engaño, con la única satisfacción para el individuo en cuestión de una convicción certera gracias a tales personajes luego de las promesas hechas por estos para convencerlo de lo que este va a ser, solo si accede a lo planteado. Ahora bien, estas entidades además de lo ya dicho, han creado un mecanismo publicitario llamado ¨jingle¨, en el cual, se aprovechan de la música, que es el otro factor del que había dicho incide fuertemente en la formación del hombre como ente social, pues a través de esta se logra ingresar al inconsciente del individuo para que este se encargue de reproducir tal canción durante todo el día bajo ningún consentimiento. Logran hacer que el individuo repita una y otra vez el mensaje que lleva consigo oculto que también inconscientemente se va a integrar al individuo sin este haber consentido por criterio propio que ello sucediera. Así mismo ha de suceder con toda la música, que con su melodioso ritmo logra integrarse de forma inconsciente a nuestro pensamiento para que este se apropie y ejecuta lo comunicado por el productor de la canción.

La educación y la religión, entendiéndolos como los encargados de impartir formas de ser, enseñan patrones de comportamientos y de estilos de vida. Su forma de proceder es por medio de la fe y de la convicción. Por el lado de la religión, se tiene que es concebida la idea de un ser supremo llamado ¨Dios¨, el cual es nuestro creador,. Es quien nos da la vida y lo todo lo que tenemos, todo lo que somos. Es Dios el encargado de bendecirte o no, y todo ello se logra solo si eres un ¨buen hijo¨, lo cual se va a presentar siempre y cuando se cumplan aquellos parámetros o mejor dicho, mandamientos estipulados por él. Es de la única forma que se va poder ser beneficiario de aquel poder tan grande que posee. Ante ello se encuentran caminando por las calles en todos los rincones del mundo cualquier cantidad de personas que queriendo tener conocimiento acerca de su origen y además sentir respaldo, aprovechan ello para conseguirlo. Se entregan de lleno a una religión que actúa como aquel camino para llegar a él. Ahora, por el lado de la educación pasa que al acceder a ella estamos dispuestos a recibir y hacer propio lo que nos digan y lo que investiguemos, siendo ello un camino que crea márgenes y senderos que incidirán cuando tomar cualquier rumbo o decisión queramos. Se vuelven bases o criterios que permitirán tomar decisiones de forma consciente bajo criterio propio.
La libertad, entendiéndola como la capacidad de tomar cartas en el asunto cuando del rumbo que ha de tomar nuestras vidas estamos hablando, se vuelve en un antídoto y veneno que posibilita la ruptura del proceso de formación implantado por el medio. Se convierte en antídoto cuando nos permite, bajo criterio propio sin ningún tipo de influencias, decidir sobre nuestra vida, teniendo la capacidad de escoger que rumbo tomar y hacia donde dirigirnos. Nos permite ser y hacer lo que realmente queremos. Sin embargo ello no es suficiente cuando de la fuerza de todo un medio que pretende construirnos estamos hablando, pues puede mas en una sociedad que prefiere que sean los demás quienes hagan cuanto ha de estar relacionado con nuestras vidas, que la culpa de todo lo que nos pase recaiga sobre los otros, ¨librandonos asi de toda culpa¨y aprovechando para dar razón  ante ello que todo fue debido a los demás. Por eso, en este contexto, habiendo podido verla como un antídoto que permite obviar la repercusión del medio en nuestras vidas, debemos verla como aquel antídoto que se convierte en veneno al esperar que todo cuanto acontezca en nuestras vidas sea por causas externas. Como ya lo decía preferimos sentirnos victimas de todo cuanto suceda que sacrificarnos y arriesgarnos a ser aquellos agentes constructores que deciden tomarse dicha tarea como propia, pero es pues ese temor al fracaso el que pesa mas en la balanza cuando tastabillamos entre actuar o dejar que actúen por nosotros.
El medio en el cual vive el hombre está dotado de una gran variedad de alternativas en cuanto a estilos de vida y patrones de comportamiento que constantemente querrán influir en él. La decisión que tome pende de la fortaleza de su criterio y de la intensidad con la cual permita que el medio interfiera en la construcción de su rol social. Valga señalar también que el medio no siempre tiene porqué influir de manera negativa en el hombre, más bien debe ser este el que tenga el discernimiento necesario para escoger lo que le produzca el mayor beneficio. El objetivo principal, en cualquiera de los casos, debe traducirse en un comportamiento óptimo del ser humano como sujeto social, uno que aporte y construya con la formación de su medio y no que, por el contrario, diste de contribuir al mejoramiento de ese mismo entorno que casi siempre lo influye.

















Bibliografía
Ética para Amador. Savater, Fernando. Norma editores, 2004.
El Animal Público, Delgado, Manuel. Anagrama, 2009.

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